martes, 1 de abril de 2025

El Nuevo Mundo no fue como lo cuentan

Según mis investigaciones la Historia que nos han contado no tiene nada que ver con la realidad. Cualquier parecido es pura coincidencia.

Vivimos en un mundo al revés donde el malo se hace pasar por bueno y echa la culpa de todos los males del mundo a pobres inocentes que son únicamente “chivos expiatorios”. De esta manera los oscuros se salen siempre con la suya.

Esto viene a cuento de la leyenda negra de los pobres españoles en América; un cuento chino y de los grandes.

Nos han engañado como estúpidos que somos. Los fundamentos de nuestra sociedad moderna son la mentira, la estafa y el engaño. La mentira es un arma política, creada para fabricar gente estúpida que no se cuestione nada.

“La mentira es la primera de todas las fuerzas que dirige el mundo” dijo Jean François Ravel en su libro, El conocimiento inútil.

Para entender la historia real nos tenemos que situar en el siglo XVIII; es cuando supongo que hubo la gran brecha social y humana. Es la època del Diluvio Universal.

Y lo del Diluvio no es una metáfora bíblica, sino que sucedió realmente y lo podéis leer incluso por internet. El “Diluvio sueco” fue una sucesión de guerras en Polonia que, según la historiografía oficial, comenzaron en 1655 y acabaron con la “paz de Oliva” en 1660. Hay que tener en cuenta que en el siglo XVII Polonia no era como la conocemos ahora; sus fronteras eran muy diferentes.

Además según la historia oficial hubo muchas guerras en el siglo XVII: Guerra de los treinta años, que enfrentó el imperio de los Habsburgo, Dinamarca, Suecia y Francia; la guerra polaco-turca; la guerra ruso-turca; la guerra de los nueve años, conflicto que tuvo lugar entre Europa y América del Norte y la guerra franco-neerlandesa. Es decir, un gran diluvio de guerras en Europa.

La historiografía oficial nos habla de guerras europeas, pero no nos dice nada de África y Asia. Aquí tenemos un gran agujero negro.

El caso es que después de estas luchas europeas, por el tratado de Utrech, los poderes centroeuropeos empezaron la construcción del Nuevo Mundo (la Matrix actual), que no fue sólo en América sino en todo el planeta.

Madrid, la Matriz, fue el comienzo. Aquí se instaló Felipe d’Anjou con su corte francesa. Su propósito era el de hacerse dueño y Señor de toda la Península Iberica. Pero no vino solo sino de la mano del Vaticano, con la misión de someter a la población Íbera mediante la religión cristiana católica impuesta por el Papa de Roma. Como ya he dicho anteriormente, el Papa es el Sumo Pontífice del Sacro Imperio Romano desde el inicio de los tiempos.

En 1725 se firma el Tratado de Viena por el cual Europa pacta repartirse medio mundo. En este contexto se funda la Orden de la Compañía de Jesús en 1725 y en Barcelona, según Andreu Marfull, autor del libro “La Via Cronológica”. Esta Orden pasaría a ser el brazo armado del Papa de Roma y esto no es una metáfora ya que esta compañía es una orden militar.

Con la ayuda de los jesuitas, el Sacro Imperio Romano colonizaría la Península Ibérica y posteriormente América.

Pero como aprendí en la película de Superman, El hombre de acero, “Toda nueva civilización se construye sobre las ruinas de otra”. Así fue que los poderes oscuros europeos tuvieron que aniquilar todo resto de la civilización anterior y por ello a sus habitantes.

La Satanísima Inquisición hizo un buen trabajo en la Península Ibérica, obligando a sus habitantes a comulgar, con ruedas de molino, con el catolicismo romano. Y al que no comulgó, al hoyo lo envió.

Mataron a la población íbera autóctona, pocos debieron de quedar.

En el siglo XVIII la población íbera debía ser mayoritariamente de piel oscura y religión hebrea. Según dice Orlando Figues en su libro, Los Europeos, hasta el siglo XIX la Península Iberica era considerada parte de Oriente. Y si miramos actualmente la población española podemos ver que no hay personas autóctonas de piel negra. Está muy claro que los satánicos jesuitas hicieron una buena exterminación, a la que siguió una colonización con centroeuropeos, francos y eslavos.

El mismo proceso siguió en la creación de la Nueva España en América.

Desde la Matriz, el ejército del Papa pasó a continuar su labor en América, creando las misiones que se distribuirían por todo el continente americano. También aquí tuvieron que aniquilar todo resto de antigüedad, seres humanos incluidos.

España no se creó hasta el siglo XIX, así que de ningún modo los españoles pudieron conquistar América. Además hasta el siglo XVIII en La Península Ibérica se hablaba hebreo, así que es prácticamente imposible que los íberos exportaran el idioma español a América.

El idioma español es un constructo creado por los jesuitas en el siglo XVIII para imponerlo a los habitantes de lo que posteriormente sería España. Este idioma sería enseñado en las misiones americanas con la idea de construir La Nueva España y utilizaron a los españoles como cabeza de turco para atribuirles las maldades por ellos realizadas.

No señores historiadores, no, el Nuevo Mundo no es lo que nos habéis contado.

Y, ¡el Mundo Antiguo y la Edad Media tampoco!