“Las
mentiras históricas nunca han sido inocentes. No derivan de la falibilidad
humana, del escaso conocimiento que tenemos de algunos hechos o de la
especulación. No, en realidad las mentiras que se encarnan en la Historia
suelen tener una intencionalidad ideológica clara. Mediante su uso se pretende
legitimar causas no pocas veces ilegítimas, inventar justificaciones para el
presente, desviar las propias responsabilidades hacia otros, encontrar chivos
expiatorios de los actos propios e incluso desculpabilizar las mayores
atrocidades” dice Cesar Vidal en su libro MENTIRAS DE LA HISTORIA…de uso común.
Mentir es querer engañar al otro o a los
otros… No hay mentira, por más que se diga, sin la intención, el deseo o la
voluntad explícita de engañar, S. Agustín dixit.
Que la
mentira es una zona privilegiada para la política, es por todos sabido. Las
mentiras sirven como propaganda y control. Los gobiernos usan la mentira de la
historia para legitimar su poder, creando mitos nacionales y silenciando
verdades inconvenientes. Como dijo Hannah Arendt en su tratado “Verdad y
Política”: “Las mentiras siempre han sido consideradas como herramientas
necesarias y legítimas, no solo del oficio del político o del demagogo sino
también del oficio del hombre de Estado”. Lo curioso del caso es que cuanto más
miente un aparato político, más hace del amor por la verdad la consigna de su
retórica. “Odio la mentira” dicen que es una declaración célebre del mariscal
Pétain, el Jefe de Estado francés, títere del régimen nazi de Vichi .
Como
dijo Orwell en su libro 1984, “las mentiras históricas pretenden alterar la imagen
del pasado para así apoderarse del presente y dominar el futuro”.
Como
todos sabemos, en la guerra la mentira es un arma de primera magnitud. El que
mejor miente gana.
Cuanto
más atrás nos vamos en la historia menos son las fuentes que se manejan. Además
lo normal es que la historia la escriban los vencedores o los que detentaron el
poder, que presentaron a los perdedores como víctimas de sus propios errores o
de su perfidia. Todos los documentos antiguos, en los que pretende basarse la
Historia, son tan viejos como del siglo XVIII; todos los libros y documentos
anteriores a este siglo fueron requisados por la Satanísima Inquisición y
durante los siglos XVII y XVIII se crearon documentos, presuntamente antiguos,
en los que se basa la Historia enseñada dócilmente por los historiadores. A eso
se dedicaron infinidad de monjes en los monasterios de todo el mundo en la
pretendida Edad Media.
Además,
el cine y la novela han contribuido a difundir los estereotipos y mentiras.
Hoy en
dia ya hay muchos historiadores y eruditos que se plantean numerosas preguntas
y revisan los puntos de vista sobre lo que ocurrió y sobre los protagonistas de
los acontecimientos. Sólo que el sistema mira de ocultarlos y los critica y
ataca ferozmente.
Jean
Gervais, profesor de la Universidad de Quebec, ha dicho que la historia miente
más que habla, y que no en pocas ocasiones se emplea como arma ideológica.
Y es
que el engañado transige con la farsa por comodidad…plantearse cuestiones da
mucho trabajo al cerebro y puede crearnos problemas sociales.
Eln el
2001 el Pentágono anunció que iba a poner en marcha una Oficina de Influencia
Estratégica, poco después de los ataques del 11 de septiembre, cuya finalidad
era difundir noticias que no eran ciertas. La controversia generada hizo frenar
el asunto unos meses después y el secretario de Defensa de EEUU anunció en
febrero del 2002 el cierre. Sin embargo ya sabemos que los que gobiernan son
mentirosos compulsivos y algunos informes posteriores indican que las funciones
y operaciones de la oficina estratégica pudieron haber continuado dentro de
otras oficinas del departamento de defensa.
Las
hogueras de la Inquisición están repletas de cenizas de sabios que dudaron del
conocimiento oficial. La censura era su arma guerrera y todo el que no se
sometía a su dialéctica era arrojado al fuego. Lo que la gente no sabe es que
la Inquisición tuvo un largo recorrido, desde el siglo XVIII hasta principios
del XX.
Dice
Santiago Tarín en su libro, Viaje por las mentiras de la Historia Universal:
“Adentrarse en la Historia es un viaje por el país de la mentira: unas perduran
y otras no; pero todas están ahí, cuando no se convierten en mitos y leyendas,
aún más irrebatibles, por su carácter, que la realidad.
Ya lo
dice la sabiduría popular: “Engaña a quien te engaña, que en este mundo todo es
magaña”. Así hemos construido un mundo de falsedades y engaños. También dice el
refranero español: “La mentira, a la corta o a la larga, siempre es
vencida”; esperemos que haya llegado el momento de vencerla.
En el
2020, a una edad muy avanzada, 85 años, el historiador Henry Kamen se ha
atrevido a editar el libro “La invención de ESPAÑA. Leyendas e ilusiones que
han construido la realidad española”. En él escribe: “Heredera de mil años de
inmigración, conquista e invasión, resultado de la fusión de pueblos, culturas
y religiones, España ha tenido que buscar su propia identidad a lo largo de los
siglos. La invención de España es una aproximación a algunas de las imágenes que
con el tiempo han ayudado a formar nuestra percepción de ella; los contextos en
los mitos, leyendas e ilusiones han contribuido a inventar una realidad a
partir de elementos que, inspirados en las ideologías y en las distorsiones que
puedan acompañarlas, tenían como fin dar forma a un anhelo: conseguir la unidad
de la nación”. Queda claro que la historia de España se inventó en el siglo XIX,
que es cuando se creó el Estado-nación de España. En entrevistas, relacionadas
con el libro aquí citado, ha expresado que todos los países, incluida España, han
construido su propia Historia a través de mitos y leyendas. Sostiene que la
Historia, tal como se enseña, está llena de “noticias falsas” y narrativas
nacionalistas que simplifican o distorsionan la realidad histórica. Mantiene que
muchas de las ideas que sustentan la identidad nacional española, como la
existencia de una nación unificada española desde los Reyes Católicos, o la
Reconquista, son construcciones modernas o mitos. También ha afirmado que
fomentar el mito de la España medieval de las tres culturas, cristiana, judia y
musulmana, como una época pacífica e idealizada, es una leyenda que sale de la
boca de los políticos españoles del siglo XIX y XX. Querían proyectar una
imagen del país de que aquí se albergaba no sólo una cultura, sino tres y de
que convivían todos pacíficamente.
España
es pura invención, pero es que todos los países lo son. La Historia Universal
es una invención promovida por los oscuros, en los siglos XIX y XX, para la
creación de los Estados. Por la mentira todos hemos sido esclavizados. Y por la
mentira la humanidad ha luchado entre hermanos. Bien, al fin y al cabo, la
guerra ha sido siempre la intención del Vaticano; nada más hay que leer el
Antiguo Testamento.
¡La
mentira al poder! ¡Todo sea por la Patria!