martes, 16 de julio de 2024

El Huevo de Colón

 

Estatuas de Colón hay en muchas ciudades del mundo, lo cual es curioso porque nunca nadie hizo un retrato suyo. ¿Cómo es posible? Un hombre que parece ser que fue tan importante para el mundo moderno y ningún pintor, famoso o no, le hizo nunca un retrato en su época.

No sabemos dónde nació Colón; la enciclopedia Larousse le echa la culpa a su hijo Hernando, que dicen fue su primer biógrafo.

Según la enciclopedia, las dudas y polémicas acerca del lugar en que el descubridor vio la luz, y, asimismo, sobre la fecha de su nacimiento y las primeras etapas de su vida, han tenido como punto de partida el empeño de Hernando Colón, hijo natural del navegante, por oscurecer los orígenes plebeyos y humildes de quien había de llegar a convertirse en virrey y almirante y cabeza de uno de los linajes más ilustres de la nobleza castellana. Gracioso, ¿no? O sea que nació humilde y llegó a ser de la nobleza. ¡Cómo si en aquellos tiempos eso fuera tan fácil! Pero eso sí, nadie le hizo un retrato.

Sigue diciendo la enciclopedia, que no se conserva, si es que existió, ningún retrato contemporáneo del navegante; no obstante, después de su muerte se hicieron numerosos retratos de Colón, algunos de los cuales parecen simples productos de la fantasía de sus autores. Durante el siglo XVIII y especialmente durante el XIX se pintaron numerosos lienzos, en los que, con mayor o menor fortuna, se reprodujeron escenas de la vida de Colón; así mismo se levantaron monumentos dedicados a su memoria, en los que generalmente se procuró plasmar la imagen del descubridor según alguno de los retratos hechos anteriormente. Es decir, puro invento.

De aquí que numerosas ciudades se hayan disputado la cuna de Colón. En Italia, Génova, diversas localidades de Liguria, Venecia y Córcega; en España se disputa ser gallego, catalán, extremeño y mallorquín. También se le ha querido hacer griego, portugués e inglés. ¿Qué os parece? Muchos lugares para un fantasma.

Sigue instruyéndonos la enciclopedia: “La biografía de Colón, desde la fecha y el lugar de nacimiento hasta el paradero real de sus cenizas, está erizada de problemas; y sin embargo pocos personajes históricos han sido más estudiados, ni han movilizado tan ingente acopio documental”. Dice que en este sentido puede calificarse de verdadero monumento la espléndida “Raccolta colombiana” publicada en Italia y, ¡ojo al dato!, realizada entre 1892 y 1896.

Pues yo, os voy a convencer de que Colón era español, de la misma manera que el Quijote, y además estoy segura que era de Madrid, la Matriz. Y os diré por qué.

Un americano, Washington Irving, fue el primero que publicó un libro novelado sobre Colón, en 1828, con el título de “Una Historia sobre la vida y viajes de Cristóbal Colón”. La Wikipedia señala que es uno de los primeros libros de ficción histórica estadounidense y uno de los casos en los que se quisieron crear mitos españoles por los escritores y poetas estadounidenses del siglo XIX.

Y en 1858 se publicó, en la Imprenta Nacional de Madrid, el libro “Viajes de Colón: Almirantazgo de Castilla”, escrito por Martín Fernández de Navarrete.

Curiosamente hasta entonces nadie había oído hablar, en parte alguna del mundo, de Cristóbal Colón.

La verdad es que por más que busco y rebusco, investigo e indago en bibliotecas o por internet, no encuentro ningún libro ni documento original y fiable, sobre historia antigua, que se haya escrito antes del siglo XIX.

La primera estatua a Colón se erigió en Barcelona en 1888, con motivo de la Exposición Universal en esa ciudad y a ella acudieron expositores de todas partes del mundo.

A partir de ese momento el mito se hizo realidad.

Parece ciertamente que el mundo histórico se puso en marcha en el siglo XIX.

Casi todas las estatuas de Colón son anodinas, todas iguales, la figura de Colón encima de un altísimo pedestal; todas menos dos que encuentro son superinteresantes porque reflejan la realidad.

Una es el Huevo de Colón en Sevilla, que se inauguró en 1995 y se denomina “Nacimiento del Hombre Nuevo”. Es obra del artista ruso-georgiano Zurab Tseretelli.

La otra está en Puerto Rico y fue esculpida también por Tseretelli. Es una estatua colosal, de 107 metros de altura, que presenta un altísimo pedestal con una pequeña figura de Colón y tres inmensas velas con la cruz de Malta. Este monumento se denomina “Nacimiento del Nuevo Mundo”.

Estas dos estatuas son la obra de un hombre sabio que ha sabido plasmar la verdadera realidad: que Colón da nombre y figura al “Nacimiento de la Colonización”.

¿Y quiénes fueron los colonizadores del mundo entero? Pues precisamente “el Sacro Imperio Romanogermánico”. Los españoles no tuvieron nada que ver, absolutamente nada, con la conquista de América precisamente porque en 1492 no existía España ni como proyecto. Nos han utilizado como chivos expiatorios de todo lo malo que pasó en América, para esconder que los realmente siniestros son ellos, los que componen el Vaticano. Ellos son el mal en la tierra. 

El huevo de Colón lo representa muy bien: es la estatua de Colón, rodeado por la cáscara del huevo con tres cruces de malta esculpidas en ella. ¡Las cruces del Vaticano!

¡Sólo hay que seguir el rastro del oro! Los íberos en el siglo XVII y XVIII eran más pobres que las ratas; para darse cuenta sólo hay que leer la novela picaresca española del siglo XVIII. En cambio el Centro de Europa floreció: los Paises Bajos, Prusia, Austria, Florencia, Venecia y por supuesto los Estados Pontificios; estos países son los mayores ladrones y mafiosos del mundo. Y por supuesto también los Sajones británicos, que son los grandes esclavizadores y expoliadores del siglo XVIII y XIX.

Lo dicho… ¡Colón era madrileño!

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