jueves, 18 de julio de 2024

Planeta Tierra. Un inmenso Manicomio

 

En el siglo XVIII se abrió una gran brecha en el mundo entero. Durante el siglo anterior, el XVII, los ricos magnates centroeuropeos se enzarzaron en luchas por el dominio del mundo. Dicen, fueron tiempos de peste negra y posiblemente ocurriera entonces el gran diluvio universal, significando una sucesión continuada de luchas.

En la segunda mitad del siglo XVIII empezó el Renacimiento o Nuevo Humanismo. La nueva educación de la humanidad comenzó  en Madrid, el núcleo o madre de la Matrix actual, y de la Matriz surgió el Huevo de Colón.

Pero como dicen en la película El Hombre de Acero, de Superman: “toda nueva civilización se construye sobre las ruinas de otra”. Y así fue, para crear la civilización actual tuvieron que aniquilar la antigua y liquidar a los anteriores habitantes.

La faena de exterminación en la Península Ibérica la realizaron los jesuitas y fue un proceso largo que duró la segunda mitad del siglo XVIII, todo el XIX y principios del XX, hasta el final de la guerra civil española y la segunda guerra mundial. Los francos conquistaron la península Ibérica al mando de Felipe d’Anjou y participaron también en la ejecución de sus moradores. De aquí que los actuales habitantes de España tengamos la piel blanca, mientras los antiguos íberos eran de piel oscura. De muestra un botón: nos quedan las imágenes de las vírgenes negras que se conservan actualmente en España.

El proceso continuó en América donde los indios fueron borrados del mapa. En el Estado de Misuri de Estados Unidos se encuentra el Condado de Nueva Madrid, donde antiguamente existían los territorios de Luisiana posesión de los francos. De allí la semilla de la esclavitud y el exterminio se extendió por todo el continente americano. Por tanto no es extraño que haya 28 universidades  y 2 escuelas de estudios superiores jesuitas en Estados Unidos. El brazo armado del Vaticano sigue controlando América.

Con estos antecedentes, ¿cómo no vamos a estar locos? Si nuestros antepasados nacieron precedidos y rodeados de un reguero de muertos.

El Imperio Sacro torturó y esclavizo todo el planeta para la explotación de su Emporium, o Mercado universal, y el Vaticano nos usurpó nuestra libertad física y espiritual.

¿Cómo no vamos a estar locos si nos arrebataron nuestra libertad de pensamiento?

El Vaticano extendió sus tentáculos por el mundo entero. Allá donde había posibilidad de negocio iban los jesuitas a esclavizar a la gente para cumplir los objetivos del Papa; así éste se hizo inmensamente rico. Mataban a los rebeldes, con lo cual podían dominar a los supervivientes y manejarlos a su antojo. Y creaban pueblos donde reunían a todos sus esclavos religados por la palabra de Dios, es decir, del Papa romano.

Reunieron en pueblos a gentes de creencias diferentes y les obligaron a practicar la misma religión y a tener el mismo credo, con lo cual avivaron rabias y odios. Enseñaron, por reinos, a hablar un mismo lenguaje, para todos los pertenecientes al lugar, y diferente para los reinos vecinos. De este modo provocaron el odio entre reinos distintos.

Se inventaron la historia de cada reino, a base de mitos y leyendas, para obligarnos a vivir en un mundo de ilusión y fantasía.

Si no conocemos nuestro verdadero origen, ¿cómo vamos a saber el camino que hemos de seguir en la vida? El Vaticano quiere  que ignoremos la historia de nuestros antepasados, así nos tiene a su merced. Desea mantener a la humanidad sin referencias y guarda todos los secretos de la antigüedad bien escondidos en los sótanos de su palacio. ¿Cómo no vamos a estar locos si no sabemos de dónde venimos?

Nos sembraron la semilla del mal. Desde que crearon nuestra Matrix las guerras han sido continuas…no ha habido un año que no hubiera una contienda en algún lugar del mundo.

Cuando nacemos nos damos cuenta pronto de que venimos a un mundo muy cruel. ¿Cómo no vamos a volvernos locos?

Nos fabricaron el lenguaje, con palabras que tienen un significado distorsionado; en realidad nuestras palabras no expresan lo que nuestro pensamiento quiere decir. Normalmente hablamos por hablar y no hay coherencia en nuestra comunicación; es una de las razones por la que nos pasamos la vida discutiendo. Esto lo explica muy bien Sergio Monor, que lo podéis encontrar por internet.

Además nos han mentido sobre el origen de los idiomas. A los españoles nos han dicho que nuestro idioma viene del latín y eso es una grandísima trola. El latín jamás existió como lengua hablada por ningún pueblo. Es posible que fuera únicamente la lengua de la élite, que la utilizaría para entenderse entre ellos. Aún recuerdo que cuando yo era pequeña la misa se decía  en latín y, estaréis conmigo, es una manera fabulosa para que el pueblo no entienda absolutamente nada. Yo me pregunto, ¿para qué iba la gente a la iglesia? Posiblemente fuera un modo de encantamiento y adormecimiento de la plebe; si así fuera, ha dado un gran resultado.

¿Cómo no vamos a estar locos?... ¡Si nos han estado engañando de manera muy perversa!

 

martes, 16 de julio de 2024

El Huevo de Colón

 

Estatuas de Colón hay en muchas ciudades del mundo, lo cual es curioso porque nunca nadie hizo un retrato suyo. ¿Cómo es posible? Un hombre que parece ser que fue tan importante para el mundo moderno y ningún pintor, famoso o no, le hizo nunca un retrato en su época.

No sabemos dónde nació Colón; la enciclopedia Larousse le echa la culpa a su hijo Hernando, que dicen fue su primer biógrafo.

Según la enciclopedia, las dudas y polémicas acerca del lugar en que el descubridor vio la luz, y, asimismo, sobre la fecha de su nacimiento y las primeras etapas de su vida, han tenido como punto de partida el empeño de Hernando Colón, hijo natural del navegante, por oscurecer los orígenes plebeyos y humildes de quien había de llegar a convertirse en virrey y almirante y cabeza de uno de los linajes más ilustres de la nobleza castellana. Gracioso, ¿no? O sea que nació humilde y llegó a ser de la nobleza. ¡Cómo si en aquellos tiempos eso fuera tan fácil! Pero eso sí, nadie le hizo un retrato.

Sigue diciendo la enciclopedia, que no se conserva, si es que existió, ningún retrato contemporáneo del navegante; no obstante, después de su muerte se hicieron numerosos retratos de Colón, algunos de los cuales parecen simples productos de la fantasía de sus autores. Durante el siglo XVIII y especialmente durante el XIX se pintaron numerosos lienzos, en los que, con mayor o menor fortuna, se reprodujeron escenas de la vida de Colón; así mismo se levantaron monumentos dedicados a su memoria, en los que generalmente se procuró plasmar la imagen del descubridor según alguno de los retratos hechos anteriormente. Es decir, puro invento.

De aquí que numerosas ciudades se hayan disputado la cuna de Colón. En Italia, Génova, diversas localidades de Liguria, Venecia y Córcega; en España se disputa ser gallego, catalán, extremeño y mallorquín. También se le ha querido hacer griego, portugués e inglés. ¿Qué os parece? Muchos lugares para un fantasma.

Sigue instruyéndonos la enciclopedia: “La biografía de Colón, desde la fecha y el lugar de nacimiento hasta el paradero real de sus cenizas, está erizada de problemas; y sin embargo pocos personajes históricos han sido más estudiados, ni han movilizado tan ingente acopio documental”. Dice que en este sentido puede calificarse de verdadero monumento la espléndida “Raccolta colombiana” publicada en Italia y, ¡ojo al dato!, realizada entre 1892 y 1896.

Pues yo, os voy a convencer de que Colón era español, de la misma manera que el Quijote, y además estoy segura que era de Madrid, la Matriz. Y os diré por qué.

Un americano, Washington Irving, fue el primero que publicó un libro novelado sobre Colón, en 1828, con el título de “Una Historia sobre la vida y viajes de Cristóbal Colón”. La Wikipedia señala que es uno de los primeros libros de ficción histórica estadounidense y uno de los casos en los que se quisieron crear mitos españoles por los escritores y poetas estadounidenses del siglo XIX.

Y en 1858 se publicó, en la Imprenta Nacional de Madrid, el libro “Viajes de Colón: Almirantazgo de Castilla”, escrito por Martín Fernández de Navarrete.

Curiosamente hasta entonces nadie había oído hablar, en parte alguna del mundo, de Cristóbal Colón.

La verdad es que por más que busco y rebusco, investigo e indago en bibliotecas o por internet, no encuentro ningún libro ni documento original y fiable, sobre historia antigua, que se haya escrito antes del siglo XIX.

La primera estatua a Colón se erigió en Barcelona en 1888, con motivo de la Exposición Universal en esa ciudad y a ella acudieron expositores de todas partes del mundo.

A partir de ese momento el mito se hizo realidad.

Parece ciertamente que el mundo histórico se puso en marcha en el siglo XIX.

Casi todas las estatuas de Colón son anodinas, todas iguales, la figura de Colón encima de un altísimo pedestal; todas menos dos que encuentro son superinteresantes porque reflejan la realidad.

Una es el Huevo de Colón en Sevilla, que se inauguró en 1995 y se denomina “Nacimiento del Hombre Nuevo”. Es obra del artista ruso-georgiano Zurab Tseretelli.

La otra está en Puerto Rico y fue esculpida también por Tseretelli. Es una estatua colosal, de 107 metros de altura, que presenta un altísimo pedestal con una pequeña figura de Colón y tres inmensas velas con la cruz de Malta. Este monumento se denomina “Nacimiento del Nuevo Mundo”.

Estas dos estatuas son la obra de un hombre sabio que ha sabido plasmar la verdadera realidad: que Colón da nombre y figura al “Nacimiento de la Colonización”.

¿Y quiénes fueron los colonizadores del mundo entero? Pues precisamente “el Sacro Imperio Romanogermánico”. Los españoles no tuvieron nada que ver, absolutamente nada, con la conquista de América precisamente porque en 1492 no existía España ni como proyecto. Nos han utilizado como chivos expiatorios de todo lo malo que pasó en América, para esconder que los realmente siniestros son ellos, los que componen el Vaticano. Ellos son el mal en la tierra. 

El huevo de Colón lo representa muy bien: es la estatua de Colón, rodeado por la cáscara del huevo con tres cruces de malta esculpidas en ella. ¡Las cruces del Vaticano!

¡Sólo hay que seguir el rastro del oro! Los íberos en el siglo XVII y XVIII eran más pobres que las ratas; para darse cuenta sólo hay que leer la novela picaresca española del siglo XVIII. En cambio el Centro de Europa floreció: los Paises Bajos, Prusia, Austria, Florencia, Venecia y por supuesto los Estados Pontificios; estos países son los mayores ladrones y mafiosos del mundo. Y por supuesto también los Sajones británicos, que son los grandes esclavizadores y expoliadores del siglo XVIII y XIX.

Lo dicho… ¡Colón era madrileño!

martes, 23 de abril de 2024

El Ocaso de los Pueblos

 

Como ya he dicho y repetido hasta la saciedad, nuestra civilización, la Era Moderna, fue ideada en el siglo XIX. Fue durante este siglo que el Sacro Imperio Romano Germánico programó una ruptura con el Mundo Antiguo y una venida de un Nuevo Mundo, la Edad Moderna. El siglo XIX es en realidad la época del Renacimiento, del inicio de un nuevo Humanismo, es decir, de una nueva cultura humanística. Lo cierto es que partimos de una gran riqueza material y espiritual de los Pueblos hacia la más absoluta miseria espiritual que domina nuestra sociedad actual.

El siglo XVIII es la época del I Reich, Primer Emporium o Primer Mercado mundial, donde gobernaban las monarquías y a la cabeza de todas ellas el Papa romano. El siglo XIX es el tiempo del II Reich, Segundo Emporium o Segundo Mercado mundial, que terminó al final de la Primera Guerra Mundial.

En los siglos XVIII y XIX Europa estaba fragmentada en un montón de pequeños Estados, se dice que más de trescientos. Estos estaban constituidos por diversos reinos, ducados, principados, condados y arzobispados que rendían vasallaje a un Kaiser (o César) que lideraba el Sacro Imperio Romano. Los gobernantes de los pequeños Estados se consideraban los amos de su territorio.

Durante el I Reich y parte del segundo, los Papas tenían la potestad de coronar a los monarcas y también la de excomulgarlos. El Vaticano dominaba el cotarro mundial. Fue en el siglo XIX cuando empezaron las revoluciones mundiales con el fin de liberar a los pueblos del poderío monárquico y eclesiástico.

Según mis investigaciones, la Época Feudal corresponde al siglo XVIII y el Renacimiento al siglo XIX. ¿Qué pasó y cómo era la sociedad antes del 1700?… ¡Nadie tiene ni pajolera idea!, y todo porque el Vaticano borró completamente nuestra historia antigua, exactamente igual que quieren hacer ahora borrando nuestra “Memoria Histórica”.

Supongo que ya sabéis que el grupo parlamentario de VOX ha presentado una proposición de ley en el Congreso para derogar la Ley de Memoria histórica, aprobada en el 2007, por considerar que se trata de un texto “liberticida” que supone un ataque directo a la libertad ideológica individual, ya que busca señalar a “buenos y malos” en la Historia de España...es lo que pasa cuando un grupo con poder se considera descendiente del bando de los malos. Adulteran la historia y asunto concluido.

Los que mandan saben perfectamente que “eliminar la memoria histórica” es reescribir la Historia faltando a la verdad deliberadamente. La intención, evidentemente, es ocultar lo que sucedió, blanquear a los responsables y oscurecer a las víctimas.

Actualmente hay muchos vídeos por internet que apuntan a una gran civilización anterior a la nuestra, llamándola Tartaria. Según algunos, la sociedad tartariana estaba extendida por el mundo entero y era mucho más avanzada que la nuestra y después de unas guerras muy violentas, en el siglo XVII y XVIII, desapareció. Según otros, más acordes con la historiografia oficial, Tartaria correspondería a la época de Gengis Khan y sus descendientes, coincidiendo con la Edad Media histórica que nos han contado. El Renacimiento vendría después de luchas entre primos, y demás parentela, descendientes del susodicho Gengis Khan.

La etapa del dominio del II Reich, siglo XIX, es el tiempo de las grandes revoluciones populares. Es la época en que el Reich comienza la parcelación del mundo entero. Se lucha por establecer el dominio de los incipientes Estados-Nación, que empiezan a surgir por entonces. La lucha por el poder es entre el Vaticano, la aristocracia europea y la burguesía que son los poseedores de la riqueza. Desde entonces pasamos del feudalismo, gobierno monárquico y eclesiástico, pero con pueblos independientes que tenían sus propios fueros, a los Estados-Corporación que nos someten actualmente. Se destruye Europa y el mundo entero, troceando el planeta en parcelas, estableciendo límites fronterizos entre ellas y creando divisiones artificiales entre la gente que las habita. El objetivo es crear una gran Corporación mundial cuya riqueza, la del planeta entero, vaya a parar al Reich. Esclavizan al mundo mundial para conseguir su propósito.

En el siglo XIX el Sacro Imperio Romano Germánico se descompuso debido a las luchas intestinas por el dominio del poder europeo. Durante este siglo los grandes poderes europeos, Francia, Prusia y Austria intentaron unificar los pequeños estados europeos en Estados más grandes, bajo su dominio por supuesto.

Según la historia oficial durante el año 1848 se sucedieron grandes revoluciones sociales, impulsadas sobre todo por la burguesía, demandando la república como la forma más idónea de gobierno. Lo que nos oculta, la oficialidad, es que todo fue azuzado por el Sacro Imperio Romano Germánico que después de su disolución siguió actuando en la sombra bajo el brazo de la masonería.

Irónicamente a este periodo de revoluciones y de desaparición de los Pueblos, que habían existido durante siglos por el mundo entero, la Historia oficial lo llama “La Primavera de los Pueblos”.

¡Es el mundo del revés!