En el siglo XVIII se abrió una gran brecha en el mundo
entero. Durante el siglo anterior, el XVII, los ricos magnates centroeuropeos
se enzarzaron en luchas por el dominio del mundo. Dicen, fueron tiempos de
peste negra y posiblemente ocurriera entonces el gran diluvio universal,
significando una sucesión continuada de luchas.
En la segunda mitad del siglo XVIII empezó el
Renacimiento o Nuevo Humanismo. La nueva educación de la humanidad comenzó en Madrid, el núcleo o madre de la Matrix
actual, y de la Matriz surgió el Huevo de Colón.
Pero como dicen en la película El Hombre de Acero, de
Superman: “toda nueva civilización se construye sobre las ruinas de otra”. Y
así fue, para crear la civilización actual tuvieron que aniquilar la antigua y
liquidar a los anteriores habitantes.
La faena de exterminación en la Península Ibérica la
realizaron los jesuitas y fue un proceso largo que duró la segunda mitad del
siglo XVIII, todo el XIX y principios del XX, hasta el final de la guerra civil
española y la segunda guerra mundial. Los francos conquistaron la península
Ibérica al mando de Felipe d’Anjou y participaron también en la ejecución de
sus moradores. De aquí que los actuales habitantes de España tengamos la piel
blanca, mientras los antiguos íberos eran de piel oscura. De muestra un botón:
nos quedan las imágenes de las vírgenes negras que se conservan actualmente en
España.
El proceso continuó en América donde los indios fueron
borrados del mapa. En el Estado de Misuri de Estados Unidos se encuentra el
Condado de Nueva Madrid, donde antiguamente existían los territorios de
Luisiana posesión de los francos. De allí la semilla de la esclavitud y el
exterminio se extendió por todo el continente americano. Por tanto no es
extraño que haya 28 universidades y 2
escuelas de estudios superiores jesuitas en Estados Unidos. El brazo armado del
Vaticano sigue controlando América.
Con estos antecedentes, ¿cómo no vamos a estar locos? Si
nuestros antepasados nacieron precedidos y rodeados de un reguero de muertos.
El Imperio Sacro torturó y esclavizo todo el planeta para
la explotación de su Emporium, o Mercado universal, y el Vaticano nos usurpó
nuestra libertad física y espiritual.
¿Cómo no vamos a estar locos si nos arrebataron nuestra
libertad de pensamiento?
El Vaticano extendió sus tentáculos por el mundo entero. Allá
donde había posibilidad de negocio iban los jesuitas a esclavizar a la gente
para cumplir los objetivos del Papa; así éste se hizo inmensamente rico.
Mataban a los rebeldes, con lo cual podían dominar a los supervivientes y
manejarlos a su antojo. Y creaban pueblos donde reunían a todos sus esclavos
religados por la palabra de Dios, es decir, del Papa romano.
Reunieron en pueblos a gentes de creencias diferentes y
les obligaron a practicar la misma religión y a tener el mismo credo, con lo
cual avivaron rabias y odios. Enseñaron, por reinos, a hablar un mismo lenguaje,
para todos los pertenecientes al lugar, y diferente para los reinos vecinos. De
este modo provocaron el odio entre reinos distintos.
Se inventaron la historia de cada reino, a base de mitos
y leyendas, para obligarnos a vivir en un mundo de ilusión y fantasía.
Si no conocemos nuestro verdadero origen, ¿cómo vamos a
saber el camino que hemos de seguir en la vida? El Vaticano quiere que ignoremos la historia de nuestros
antepasados, así nos tiene a su merced. Desea mantener a la humanidad sin
referencias y guarda todos los secretos de la antigüedad bien escondidos en los
sótanos de su palacio. ¿Cómo no vamos a estar locos si no sabemos de dónde
venimos?
Nos sembraron la semilla del mal. Desde que crearon
nuestra Matrix las guerras han sido continuas…no ha habido un año que no
hubiera una contienda en algún lugar del mundo.
Cuando nacemos nos damos cuenta pronto de que venimos a
un mundo muy cruel. ¿Cómo no vamos a volvernos locos?
Nos fabricaron el lenguaje, con palabras que tienen un
significado distorsionado; en realidad nuestras palabras no expresan lo que
nuestro pensamiento quiere decir. Normalmente hablamos por hablar y no hay
coherencia en nuestra comunicación; es una de las razones por la que nos
pasamos la vida discutiendo. Esto lo explica muy bien Sergio Monor, que lo
podéis encontrar por internet.
Además nos han mentido sobre el origen de los idiomas. A
los españoles nos han dicho que nuestro idioma viene del latín y eso es una
grandísima trola. El latín jamás existió como lengua hablada por ningún pueblo.
Es posible que fuera únicamente la lengua de la élite, que la utilizaría para
entenderse entre ellos. Aún recuerdo que cuando yo era pequeña la misa se
decía en latín y, estaréis conmigo, es
una manera fabulosa para que el pueblo no entienda absolutamente nada. Yo me
pregunto, ¿para qué iba la gente a la iglesia? Posiblemente fuera un modo de encantamiento
y adormecimiento de la plebe; si así fuera, ha dado un gran resultado.
¿Cómo no vamos a estar locos?... ¡Si nos han estado
engañando de manera muy perversa!