martes, 1 de abril de 2025

El Nuevo Mundo no fue como lo cuentan

Según mis investigaciones la Historia que nos han contado no tiene nada que ver con la realidad. Cualquier parecido es pura coincidencia.

Vivimos en un mundo al revés donde el malo se hace pasar por bueno y echa la culpa de todos los males del mundo a pobres inocentes que son únicamente “chivos expiatorios”. De esta manera los oscuros se salen siempre con la suya.

Esto viene a cuento de la leyenda negra de los pobres españoles en América; un cuento chino y de los grandes.

Nos han engañado como estúpidos que somos. Los fundamentos de nuestra sociedad moderna son la mentira, la estafa y el engaño. La mentira es un arma política, creada para fabricar gente estúpida que no se cuestione nada.

“La mentira es la primera de todas las fuerzas que dirige el mundo” dijo Jean François Ravel en su libro, El conocimiento inútil.

Para entender la historia real nos tenemos que situar en el siglo XVIII; es cuando supongo que hubo la gran brecha social y humana. Es la època del Diluvio Universal.

Y lo del Diluvio no es una metáfora bíblica, sino que sucedió realmente y lo podéis leer incluso por internet. El “Diluvio sueco” fue una sucesión de guerras en Polonia que, según la historiografía oficial, comenzaron en 1655 y acabaron con la “paz de Oliva” en 1660. Hay que tener en cuenta que en el siglo XVII Polonia no era como la conocemos ahora; sus fronteras eran muy diferentes.

Además según la historia oficial hubo muchas guerras en el siglo XVII: Guerra de los treinta años, que enfrentó el imperio de los Habsburgo, Dinamarca, Suecia y Francia; la guerra polaco-turca; la guerra ruso-turca; la guerra de los nueve años, conflicto que tuvo lugar entre Europa y América del Norte y la guerra franco-neerlandesa. Es decir, un gran diluvio de guerras en Europa.

La historiografía oficial nos habla de guerras europeas, pero no nos dice nada de África y Asia. Aquí tenemos un gran agujero negro.

El caso es que después de estas luchas europeas, por el tratado de Utrech, los poderes centroeuropeos empezaron la construcción del Nuevo Mundo (la Matrix actual), que no fue sólo en América sino en todo el planeta.

Madrid, la Matriz, fue el comienzo. Aquí se instaló Felipe d’Anjou con su corte francesa. Su propósito era el de hacerse dueño y Señor de toda la Península Iberica. Pero no vino solo sino de la mano del Vaticano, con la misión de someter a la población Íbera mediante la religión cristiana católica impuesta por el Papa de Roma. Como ya he dicho anteriormente, el Papa es el Sumo Pontífice del Sacro Imperio Romano desde el inicio de los tiempos.

En 1725 se firma el Tratado de Viena por el cual Europa pacta repartirse medio mundo. En este contexto se funda la Orden de la Compañía de Jesús en 1725 y en Barcelona, según Andreu Marfull, autor del libro “La Via Cronológica”. Esta Orden pasaría a ser el brazo armado del Papa de Roma y esto no es una metáfora ya que esta compañía es una orden militar.

Con la ayuda de los jesuitas, el Sacro Imperio Romano colonizaría la Península Ibérica y posteriormente América.

Pero como aprendí en la película de Superman, El hombre de acero, “Toda nueva civilización se construye sobre las ruinas de otra”. Así fue que los poderes oscuros europeos tuvieron que aniquilar todo resto de la civilización anterior y por ello a sus habitantes.

La Satanísima Inquisición hizo un buen trabajo en la Península Ibérica, obligando a sus habitantes a comulgar, con ruedas de molino, con el catolicismo romano. Y al que no comulgó, al hoyo lo envió.

Mataron a la población íbera autóctona, pocos debieron de quedar.

En el siglo XVIII la población íbera debía ser mayoritariamente de piel oscura y religión hebrea. Según dice Orlando Figues en su libro, Los Europeos, hasta el siglo XIX la Península Iberica era considerada parte de Oriente. Y si miramos actualmente la población española podemos ver que no hay personas autóctonas de piel negra. Está muy claro que los satánicos jesuitas hicieron una buena exterminación, a la que siguió una colonización con centroeuropeos, francos y eslavos.

El mismo proceso siguió en la creación de la Nueva España en América.

Desde la Matriz, el ejército del Papa pasó a continuar su labor en América, creando las misiones que se distribuirían por todo el continente americano. También aquí tuvieron que aniquilar todo resto de antigüedad, seres humanos incluidos.

España no se creó hasta el siglo XIX, así que de ningún modo los españoles pudieron conquistar América. Además hasta el siglo XVIII en La Península Ibérica se hablaba hebreo, así que es prácticamente imposible que los íberos exportaran el idioma español a América.

El idioma español es un constructo creado por los jesuitas en el siglo XVIII para imponerlo a los habitantes de lo que posteriormente sería España. Este idioma sería enseñado en las misiones americanas con la idea de construir La Nueva España y utilizaron a los españoles como cabeza de turco para atribuirles las maldades por ellos realizadas.

No señores historiadores, no, el Nuevo Mundo no es lo que nos habéis contado.

Y, ¡el Mundo Antiguo y la Edad Media tampoco!

jueves, 18 de julio de 2024

Planeta Tierra. Un inmenso Manicomio

 

En el siglo XVIII se abrió una gran brecha en el mundo entero. Durante el siglo anterior, el XVII, los ricos magnates centroeuropeos se enzarzaron en luchas por el dominio del mundo. Dicen, fueron tiempos de peste negra y posiblemente ocurriera entonces el gran diluvio universal, significando una sucesión continuada de luchas.

En la segunda mitad del siglo XVIII empezó el Renacimiento o Nuevo Humanismo. La nueva educación de la humanidad comenzó  en Madrid, el núcleo o madre de la Matrix actual, y de la Matriz surgió el Huevo de Colón.

Pero como dicen en la película El Hombre de Acero, de Superman: “toda nueva civilización se construye sobre las ruinas de otra”. Y así fue, para crear la civilización actual tuvieron que aniquilar la antigua y liquidar a los anteriores habitantes.

La faena de exterminación en la Península Ibérica la realizaron los jesuitas y fue un proceso largo que duró la segunda mitad del siglo XVIII, todo el XIX y principios del XX, hasta el final de la guerra civil española y la segunda guerra mundial. Los francos conquistaron la península Ibérica al mando de Felipe d’Anjou y participaron también en la ejecución de sus moradores. De aquí que los actuales habitantes de España tengamos la piel blanca, mientras los antiguos íberos eran de piel oscura. De muestra un botón: nos quedan las imágenes de las vírgenes negras que se conservan actualmente en España.

El proceso continuó en América donde los indios fueron borrados del mapa. En el Estado de Misuri de Estados Unidos se encuentra el Condado de Nueva Madrid, donde antiguamente existían los territorios de Luisiana posesión de los francos. De allí la semilla de la esclavitud y el exterminio se extendió por todo el continente americano. Por tanto no es extraño que haya 28 universidades  y 2 escuelas de estudios superiores jesuitas en Estados Unidos. El brazo armado del Vaticano sigue controlando América.

Con estos antecedentes, ¿cómo no vamos a estar locos? Si nuestros antepasados nacieron precedidos y rodeados de un reguero de muertos.

El Imperio Sacro torturó y esclavizo todo el planeta para la explotación de su Emporium, o Mercado universal, y el Vaticano nos usurpó nuestra libertad física y espiritual.

¿Cómo no vamos a estar locos si nos arrebataron nuestra libertad de pensamiento?

El Vaticano extendió sus tentáculos por el mundo entero. Allá donde había posibilidad de negocio iban los jesuitas a esclavizar a la gente para cumplir los objetivos del Papa; así éste se hizo inmensamente rico. Mataban a los rebeldes, con lo cual podían dominar a los supervivientes y manejarlos a su antojo. Y creaban pueblos donde reunían a todos sus esclavos religados por la palabra de Dios, es decir, del Papa romano.

Reunieron en pueblos a gentes de creencias diferentes y les obligaron a practicar la misma religión y a tener el mismo credo, con lo cual avivaron rabias y odios. Enseñaron, por reinos, a hablar un mismo lenguaje, para todos los pertenecientes al lugar, y diferente para los reinos vecinos. De este modo provocaron el odio entre reinos distintos.

Se inventaron la historia de cada reino, a base de mitos y leyendas, para obligarnos a vivir en un mundo de ilusión y fantasía.

Si no conocemos nuestro verdadero origen, ¿cómo vamos a saber el camino que hemos de seguir en la vida? El Vaticano quiere  que ignoremos la historia de nuestros antepasados, así nos tiene a su merced. Desea mantener a la humanidad sin referencias y guarda todos los secretos de la antigüedad bien escondidos en los sótanos de su palacio. ¿Cómo no vamos a estar locos si no sabemos de dónde venimos?

Nos sembraron la semilla del mal. Desde que crearon nuestra Matrix las guerras han sido continuas…no ha habido un año que no hubiera una contienda en algún lugar del mundo.

Cuando nacemos nos damos cuenta pronto de que venimos a un mundo muy cruel. ¿Cómo no vamos a volvernos locos?

Nos fabricaron el lenguaje, con palabras que tienen un significado distorsionado; en realidad nuestras palabras no expresan lo que nuestro pensamiento quiere decir. Normalmente hablamos por hablar y no hay coherencia en nuestra comunicación; es una de las razones por la que nos pasamos la vida discutiendo. Esto lo explica muy bien Sergio Monor, que lo podéis encontrar por internet.

Además nos han mentido sobre el origen de los idiomas. A los españoles nos han dicho que nuestro idioma viene del latín y eso es una grandísima trola. El latín jamás existió como lengua hablada por ningún pueblo. Es posible que fuera únicamente la lengua de la élite, que la utilizaría para entenderse entre ellos. Aún recuerdo que cuando yo era pequeña la misa se decía  en latín y, estaréis conmigo, es una manera fabulosa para que el pueblo no entienda absolutamente nada. Yo me pregunto, ¿para qué iba la gente a la iglesia? Posiblemente fuera un modo de encantamiento y adormecimiento de la plebe; si así fuera, ha dado un gran resultado.

¿Cómo no vamos a estar locos?... ¡Si nos han estado engañando de manera muy perversa!

 

martes, 16 de julio de 2024

El Huevo de Colón

 

Estatuas de Colón hay en muchas ciudades del mundo, lo cual es curioso porque nunca nadie hizo un retrato suyo. ¿Cómo es posible? Un hombre que parece ser que fue tan importante para el mundo moderno y ningún pintor, famoso o no, le hizo nunca un retrato en su época.

No sabemos dónde nació Colón; la enciclopedia Larousse le echa la culpa a su hijo Hernando, que dicen fue su primer biógrafo.

Según la enciclopedia, las dudas y polémicas acerca del lugar en que el descubridor vio la luz, y, asimismo, sobre la fecha de su nacimiento y las primeras etapas de su vida, han tenido como punto de partida el empeño de Hernando Colón, hijo natural del navegante, por oscurecer los orígenes plebeyos y humildes de quien había de llegar a convertirse en virrey y almirante y cabeza de uno de los linajes más ilustres de la nobleza castellana. Gracioso, ¿no? O sea que nació humilde y llegó a ser de la nobleza. ¡Cómo si en aquellos tiempos eso fuera tan fácil! Pero eso sí, nadie le hizo un retrato.

Sigue diciendo la enciclopedia, que no se conserva, si es que existió, ningún retrato contemporáneo del navegante; no obstante, después de su muerte se hicieron numerosos retratos de Colón, algunos de los cuales parecen simples productos de la fantasía de sus autores. Durante el siglo XVIII y especialmente durante el XIX se pintaron numerosos lienzos, en los que, con mayor o menor fortuna, se reprodujeron escenas de la vida de Colón; así mismo se levantaron monumentos dedicados a su memoria, en los que generalmente se procuró plasmar la imagen del descubridor según alguno de los retratos hechos anteriormente. Es decir, puro invento.

De aquí que numerosas ciudades se hayan disputado la cuna de Colón. En Italia, Génova, diversas localidades de Liguria, Venecia y Córcega; en España se disputa ser gallego, catalán, extremeño y mallorquín. También se le ha querido hacer griego, portugués e inglés. ¿Qué os parece? Muchos lugares para un fantasma.

Sigue instruyéndonos la enciclopedia: “La biografía de Colón, desde la fecha y el lugar de nacimiento hasta el paradero real de sus cenizas, está erizada de problemas; y sin embargo pocos personajes históricos han sido más estudiados, ni han movilizado tan ingente acopio documental”. Dice que en este sentido puede calificarse de verdadero monumento la espléndida “Raccolta colombiana” publicada en Italia y, ¡ojo al dato!, realizada entre 1892 y 1896.

Pues yo, os voy a convencer de que Colón era español, de la misma manera que el Quijote, y además estoy segura que era de Madrid, la Matriz. Y os diré por qué.

Un americano, Washington Irving, fue el primero que publicó un libro novelado sobre Colón, en 1828, con el título de “Una Historia sobre la vida y viajes de Cristóbal Colón”. La Wikipedia señala que es uno de los primeros libros de ficción histórica estadounidense y uno de los casos en los que se quisieron crear mitos españoles por los escritores y poetas estadounidenses del siglo XIX.

Y en 1858 se publicó, en la Imprenta Nacional de Madrid, el libro “Viajes de Colón: Almirantazgo de Castilla”, escrito por Martín Fernández de Navarrete.

Curiosamente hasta entonces nadie había oído hablar, en parte alguna del mundo, de Cristóbal Colón.

La verdad es que por más que busco y rebusco, investigo e indago en bibliotecas o por internet, no encuentro ningún libro ni documento original y fiable, sobre historia antigua, que se haya escrito antes del siglo XIX.

La primera estatua a Colón se erigió en Barcelona en 1888, con motivo de la Exposición Universal en esa ciudad y a ella acudieron expositores de todas partes del mundo.

A partir de ese momento el mito se hizo realidad.

Parece ciertamente que el mundo histórico se puso en marcha en el siglo XIX.

Casi todas las estatuas de Colón son anodinas, todas iguales, la figura de Colón encima de un altísimo pedestal; todas menos dos que encuentro son superinteresantes porque reflejan la realidad.

Una es el Huevo de Colón en Sevilla, que se inauguró en 1995 y se denomina “Nacimiento del Hombre Nuevo”. Es obra del artista ruso-georgiano Zurab Tseretelli.

La otra está en Puerto Rico y fue esculpida también por Tseretelli. Es una estatua colosal, de 107 metros de altura, que presenta un altísimo pedestal con una pequeña figura de Colón y tres inmensas velas con la cruz de Malta. Este monumento se denomina “Nacimiento del Nuevo Mundo”.

Estas dos estatuas son la obra de un hombre sabio que ha sabido plasmar la verdadera realidad: que Colón da nombre y figura al “Nacimiento de la Colonización”.

¿Y quiénes fueron los colonizadores del mundo entero? Pues precisamente “el Sacro Imperio Romanogermánico”. Los españoles no tuvieron nada que ver, absolutamente nada, con la conquista de América precisamente porque en 1492 no existía España ni como proyecto. Nos han utilizado como chivos expiatorios de todo lo malo que pasó en América, para esconder que los realmente siniestros son ellos, los que componen el Vaticano. Ellos son el mal en la tierra. 

El huevo de Colón lo representa muy bien: es la estatua de Colón, rodeado por la cáscara del huevo con tres cruces de malta esculpidas en ella. ¡Las cruces del Vaticano!

¡Sólo hay que seguir el rastro del oro! Los íberos en el siglo XVII y XVIII eran más pobres que las ratas; para darse cuenta sólo hay que leer la novela picaresca española del siglo XVIII. En cambio el Centro de Europa floreció: los Paises Bajos, Prusia, Austria, Florencia, Venecia y por supuesto los Estados Pontificios; estos países son los mayores ladrones y mafiosos del mundo. Y por supuesto también los Sajones británicos, que son los grandes esclavizadores y expoliadores del siglo XVIII y XIX.

Lo dicho… ¡Colón era madrileño!

martes, 23 de abril de 2024

El Ocaso de los Pueblos

 

Como ya he dicho y repetido hasta la saciedad, nuestra civilización, la Era Moderna, fue ideada en el siglo XIX. Fue durante este siglo que el Sacro Imperio Romano Germánico programó una ruptura con el Mundo Antiguo y una venida de un Nuevo Mundo, la Edad Moderna. El siglo XIX es en realidad la época del Renacimiento, del inicio de un nuevo Humanismo, es decir, de una nueva cultura humanística. Lo cierto es que partimos de una gran riqueza material y espiritual de los Pueblos hacia la más absoluta miseria espiritual que domina nuestra sociedad actual.

El siglo XVIII es la época del I Reich, Primer Emporium o Primer Mercado mundial, donde gobernaban las monarquías y a la cabeza de todas ellas el Papa romano. El siglo XIX es el tiempo del II Reich, Segundo Emporium o Segundo Mercado mundial, que terminó al final de la Primera Guerra Mundial.

En los siglos XVIII y XIX Europa estaba fragmentada en un montón de pequeños Estados, se dice que más de trescientos. Estos estaban constituidos por diversos reinos, ducados, principados, condados y arzobispados que rendían vasallaje a un Kaiser (o César) que lideraba el Sacro Imperio Romano. Los gobernantes de los pequeños Estados se consideraban los amos de su territorio.

Durante el I Reich y parte del segundo, los Papas tenían la potestad de coronar a los monarcas y también la de excomulgarlos. El Vaticano dominaba el cotarro mundial. Fue en el siglo XIX cuando empezaron las revoluciones mundiales con el fin de liberar a los pueblos del poderío monárquico y eclesiástico.

Según mis investigaciones, la Época Feudal corresponde al siglo XVIII y el Renacimiento al siglo XIX. ¿Qué pasó y cómo era la sociedad antes del 1700?… ¡Nadie tiene ni pajolera idea!, y todo porque el Vaticano borró completamente nuestra historia antigua, exactamente igual que quieren hacer ahora borrando nuestra “Memoria Histórica”.

Supongo que ya sabéis que el grupo parlamentario de VOX ha presentado una proposición de ley en el Congreso para derogar la Ley de Memoria histórica, aprobada en el 2007, por considerar que se trata de un texto “liberticida” que supone un ataque directo a la libertad ideológica individual, ya que busca señalar a “buenos y malos” en la Historia de España...es lo que pasa cuando un grupo con poder se considera descendiente del bando de los malos. Adulteran la historia y asunto concluido.

Los que mandan saben perfectamente que “eliminar la memoria histórica” es reescribir la Historia faltando a la verdad deliberadamente. La intención, evidentemente, es ocultar lo que sucedió, blanquear a los responsables y oscurecer a las víctimas.

Actualmente hay muchos vídeos por internet que apuntan a una gran civilización anterior a la nuestra, llamándola Tartaria. Según algunos, la sociedad tartariana estaba extendida por el mundo entero y era mucho más avanzada que la nuestra y después de unas guerras muy violentas, en el siglo XVII y XVIII, desapareció. Según otros, más acordes con la historiografia oficial, Tartaria correspondería a la época de Gengis Khan y sus descendientes, coincidiendo con la Edad Media histórica que nos han contado. El Renacimiento vendría después de luchas entre primos, y demás parentela, descendientes del susodicho Gengis Khan.

La etapa del dominio del II Reich, siglo XIX, es el tiempo de las grandes revoluciones populares. Es la época en que el Reich comienza la parcelación del mundo entero. Se lucha por establecer el dominio de los incipientes Estados-Nación, que empiezan a surgir por entonces. La lucha por el poder es entre el Vaticano, la aristocracia europea y la burguesía que son los poseedores de la riqueza. Desde entonces pasamos del feudalismo, gobierno monárquico y eclesiástico, pero con pueblos independientes que tenían sus propios fueros, a los Estados-Corporación que nos someten actualmente. Se destruye Europa y el mundo entero, troceando el planeta en parcelas, estableciendo límites fronterizos entre ellas y creando divisiones artificiales entre la gente que las habita. El objetivo es crear una gran Corporación mundial cuya riqueza, la del planeta entero, vaya a parar al Reich. Esclavizan al mundo mundial para conseguir su propósito.

En el siglo XIX el Sacro Imperio Romano Germánico se descompuso debido a las luchas intestinas por el dominio del poder europeo. Durante este siglo los grandes poderes europeos, Francia, Prusia y Austria intentaron unificar los pequeños estados europeos en Estados más grandes, bajo su dominio por supuesto.

Según la historia oficial durante el año 1848 se sucedieron grandes revoluciones sociales, impulsadas sobre todo por la burguesía, demandando la república como la forma más idónea de gobierno. Lo que nos oculta, la oficialidad, es que todo fue azuzado por el Sacro Imperio Romano Germánico que después de su disolución siguió actuando en la sombra bajo el brazo de la masonería.

Irónicamente a este periodo de revoluciones y de desaparición de los Pueblos, que habían existido durante siglos por el mundo entero, la Historia oficial lo llama “La Primavera de los Pueblos”.

¡Es el mundo del revés!


lunes, 11 de diciembre de 2023

La Natividad del Señor. Celebremos la creación de la Matrix que nos esclaviza

 

Como he dicho anteriormente, el Vaticano es el Centro de operaciones de la Matrix, mercado mundial creado por el Sacro Imperio Romano Germánico. Desde allí actúan los oscuros, es decir, la Nobleza Negra que son los que dominan el mundo entero.

El 25 de diciembre se celebra la Natividad del Señor que las Iglesias cristianas han transformado en la Natividad de Cristo. Evidentemente “Señor” puede ser cualquier persona que domina el cotarro de un lugar.

Una de las acepciones que da la R.A.E. para el término “Señor” es: Poseedor de Estados y lugares con dominio y jurisdicción o sólo con prestaciones territoriales. Otra es: título nobiliario. Y otra, Señor natural: el que tenía poder jurídico público sobre las personas nacidas en su dominio.

Esto último es lo que celebramos, el nacimiento del Vaticano, que se considera la cabeza de Cristo, el dueño y Señor del mundo entero. El Creador…” de la Matrix”.

Todo el mundo occidental pasó a ser dominio del Sacro Imperio Romano en el siglo XIX y toda esta parte celebra el Nacimiento del Señor. Todo Occidente es cristiano. Todo occidente es posesión del Vaticano, el Señor del Mercado Occidental que sutilmente extiende su brazo al Mercado Oriental.

El Sacro Imperio Romano necesitaba religar a los esclavos que trabajaban para él; por eso creó una religión con una creencia común, la Biblia, y unas normas éticas a su conveniencia. Ese fue el motivo por el que diseñó el Nacimiento y vida de Cristo.

¿Por qué necesitaba religar a la gente? Pues sencillamente porque antes del cristianismo romano la gente vivía en comunidades libres y cada comunidad tenía sus creencias y religiones. Necesitaba religar a los habitantes de sus posesiones por Reinos y posteriormente por Naciones.

En la Península Ibérica el Cristianismo Católico Romano se obligó a practicar en el siglo XIX. Para imponerla a todos los habitantes del lugar el ejército del Papa, los jesuitas, invadieron todo el territorio peninsular.

Dieron paso al Renacimiento…el renacer de Cristo. Y para eso tuvieron que eliminar a todas las comunidades antiguas que practicaban religiones paganas. Pero es que el Vaticano consideraba paganas incluso las religiones precristianas, como el Arrianismo y el Nestorianismo. Todas fueron barridas  de la faz de la tierra.

En nuestra península el Vaticano se ensañó especialmente contra los judíos que era la comunidad más abundante en el siglo XIX. Todos fueron aniquilados de un plumazo.

A principios del siglo XX Franco vino a consolidar España y a hacer pasar por el aro a todos los españoles. Eliminó completamente a todos los judíos y creó definitivamente una España católica con un destino en lo universal…hacer trabajar a todos los españoles para el Mercado-España. Todos unidos bajo la tutela del Vaticano.

Fue después de la guerra civil española cuando en España se empezó a celebrar la Navidad. Franco nos obligó.

 La Biblia no dice nada  respecto al nacimiento de Cristo, ni siquiera nos da una leve pista sobre la fecha de su venida al mundo. Es de esperar que los primeros cristianos no celebraran la Natividad del Señor. Por tanto es claramente un invento del Vaticano. Realmente es un ritual de aceptación de la creación de la Matrix instaurada por los que dominan el mundo. Estamos tan impregnados por la estética de este ritual que ni los no creyentes pueden huir de él.

Nos convencen, para inducirnos a practicarlo, diciéndonos que es un momento de reunión con los familiares… ¡Cómo si no hubiera otros momentos más oportunos!¡Cómo si no fuera un momento de peleas entre familiares!

La realidad es que el Estado y el Vaticano hacen un gran negocio durante estos días.

El Vaticano escogió el 25 de diciembre para proclamar el nacimiento de Cristo, fecha en la que antiguamente se celebraba el solsticio de invierno.

El antropólogo James George Frazer en su obra  “La rama dorada”, un estudio comparativo de religión y mitología del siglo XIX, dice “que en el calendario juliano el 25 de diciembre se contaba como el solsticio de invierno y se consideraba la Natividad del Sol, porque el día comienza a alargarse y el poder del sol a aumentar a partir de ese punto de inflexión del año. Cuando la Iglesia de Roma implantó el calendario gregoriano estableció el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre”.

Y obligó a todo el mundo, bajo su dominio, a celebrarlo.

Para más inri el nacimiento de Cristo se celebra con la misa del gallo a las 12 horas del día 24; es decir, dando la bienvenida al nacimiento del dios Sol. El gallo ha sido utilizado en muchas religiones para hacer referencia siempre al sol y a su aparición en el día.

Recientemente ese miserable hombre que es el Papa Francisco ha dicho que Dios no existe y que Jesús se inventó para darle un héroe a las masas. No os engaño, podéis mirar los vídeos de youtube en los que el jefe del Vaticano nos lo cuenta.

Por otra parte, ¿de qué mejor manera se puede celebrar el nacimiento de un Mercado, la Matrix actual?...Pues comprando compulsivamente, es evidente.

Se acerca la Navidad. ..

¡Feliz día de celebración de nuestra esclavitud!...para todos.

miércoles, 29 de noviembre de 2023

El II Reich o la consolidación del gran mercado esclavista mundial

 Según la historia oficial, el II Reich es el periodo de dominación del Imperio que va desde 1806 hasta 1918, el fin de la primera guerra mundial. Dice la historia que el Sacro Imperio Romano Germánico desapareció el 6 de agosto de 1806 cuando Francisco II, César del Imperio, renunció a la corona imperial para pasar a ser Francisco I emperador de Austria. Nos cuenta que la causa fue la derrota que sufrió en la batalla de Austerlitz contra Napoleón Bonaparte. Pero según mis investigaciones lo más probable es que ésa no fuera la causa real. Por otra parte, hay quien duda de que Napoleón Bonaparte existiera realmente y piensa que es totalmente imposible que la batalla de Austerlitz ocurriera tal y como nos la han relatado.

La verdad más probable parece ser que cuando Francisco I pasó a ser el primer emperador de Austria el Sacro Imperio no se disolvió sino que siguió actuando en la sombra, mutando a lo largo del tiempo. Durante generaciones ha perseguido y dominado el mundo entero desde la Alemania imperial y nacional socialista hasta la Unión Europea. Después del emperador Francisco paso el mando totalmente al Vaticano y su Nobleza negra. El Vaticano pasó a ser el Centro de Operaciones del gobierno mundial.

El I Reich, o Imperio, comenzó en el siglo XVIII la repartición del mundo entre los ganadores de las luchas del Sacro Imperio Romano Germánico, constituido por ricos magnates centroeuropeos. Los vencedores de las guerras pasaron a tomar posesión de sus territorios, que los llamaron Reinos, y se convirtieron en los reyes de sus posesiones.

Dieron paso a un Nuevo Orden Mundial. Un orden nuevo cuya cabeza principal tenía que ser el Papa romano instalado en el Vaticano. Un personaje que se atribuyó ser Dios en la tierra, cabeza de Cristo, y que decía que su Iglesia era el Cuerpo de Cristo y que por tanto tenía derecho a poseer el cuerpo y el alma de todo ser humano.

Y tejieron la telaraña de la Matrix, un gran mercado internacional, usando el Cristianismo católico romano. Iniciaron el Mundo Moderno mediante la dominación espiritual de la religión.

El II Reich provocó el reseteo de la civilización anterior, el Mundo Antiguo, y dio lugar al Renacimiento del Nuevo Mundo. Renacimiento de una nueva humanidad, o humanismo, o nuevo aprendizaje.

Desde el II Reich hay que pagar tributo a un solo Emperador, o Papa, que tiene las dos coronas en una sola: el poder real y el control absoluto en el mundo. Una santa iglesia por encima de todo y de todos en el planeta.

El escudo del Sacro Imperio Romano lo deja claro: representa a un águila bicéfala con una cabeza mirando a Oriente y otra a Occidente. Las dos cabezas están coronadas en lo  más alto por  la gran tiara papal. En una garra sostiene una espada y el báculo papal y en la otra sostiene  la esfera del orbe coronada por la cruz cristiana.

El primer Imperio inició la construcción del gran mercado mundial invadiendo países de todo el mundo y haciendo esclava a su gente. El segundo Imperio continuó con la faena.

Durante el primer Imperio, en la segunda mitad del 1700, se creó también la masonería cuyo objetivo era quitar poder a los reyes absolutistas, al Vaticano y suprimir el comercio de esclavos.

En el siglo XIX el mundo estaba patas arriba, en continua lucha por el dominio del mundo, Campos arrasados, pueblos y ciudades asoladas, edificios destruidos y escombros y cenizas por doquier.

En el siglo XVIII y XIX el mundo estuvo esclavizado por las Compañías de las Indias. Se llamaban así a las compañías que gestionaban el mercado entre una metrópolis europea y sus colonias.

Existían por la parte de Oriente:  la Compañía Británica de las Indias Orientales, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, la Compañía Francesa de las Indias Orientales, la Compañía Sueca de las Indias Orientales y la Compañía Danesa de las Indias Orientales. 

Por la parte de Occidente: la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales, la Compañía Francesa de las Indias Occidentales y la Compañía Sueca de las Indias Occidentales. Lo que no existió nunca en la historia fue la "Compañia Española de las Indias Occidentales". Hasta en eso nos han mentido insistentemente. Ya se sabe...una mentira muchas veces repetida se convierte en real.

El mercado, durante el segundo Imperio, estuvo dominado por los Sajones. A principios del siglo XIX, la Compañía Británica de las Indias Orientales dominaba gran parte del territorio de la India y otros territorios asiáticos. A principios del siglo XX los Sajones alcanzaron su máxima extensión esclavista en el planeta, dominando un montón de territorios de todos los continentes.

Podéis imaginar el nivel de esclavitud de los siglos XVIII y XIX.

Hasta la segunda mitad del siglo XIX no se abolió la esclavitud en Europa y sus colonias.

Y, ¿qué decir de los jesuitas, el ejército papal? Pues estos religiosos fueron grandes esclavistas. Los jesuitas se esparcieron por el mundo entero. Tenían plantaciones, granjas y escuelas y poseían esclavos para trabajar en sus propiedades.

Así  se construyó nuestro Mundo Moderno, esclavizando a la gente para el beneficio del Vaticano y la nobleza negra.

En el siglo XIX se abolió el comercio y la posesión de esclavos pero la esclavitud continuó.

Y continúa… ¡Somos esclavos de la Matrix!

 

 

miércoles, 15 de noviembre de 2023

El I Reich. Mercaderes dueños del mundo.

 

El I Reich, o primer Imperio, fue el periodo histórico que comprendió el gobierno del Sacro Imperio Romano Germánico en el mundo. Si como he dicho anteriormente, la fundación de este imperio fue probablemente en el siglo XVII, el primer reino comprendería desde su creación hasta 1806 que la historia oficial nos dice que se disolvió.

Según dice la enciclopedia Larousse este imperio, de carácter supranacional, se impuso por su fuerza espiritual. Según la historia oficial todos los Káiseres o Césares fueron de la casa Habsburgo.

Este imperio se formó como una agrupación política, integrada por los Estados imperiales centroeuropeos y del norte de la actual Italia, bajo la dirección del Kaiser o Cesar.

Es imposible conocer la realidad histórica antes del siglo XVIII, porque todos los documentos y libros que pudieran contarnos la verdad fueron requisados por el poder imperial y el sacro. Sólo podemos intentar dilucidar la verdad por lo que fue escrito durante el siglo XIX y a la vista del desarrollo de los acontecimientos más cercanos a nosotros. Todo ello contando que la historia siempre se escribe en beneficio de los que ostentan el poder.

Ahora contaré la dura realidad de los hechos acontecidos de acuerdo con el desarrollo de la historia en los años más cercanos a nosotros.

“Reich” en alemán significa “Imperio” y la palabra proviene del latín “Emporium” que significa “Mercado”. Por lo tanto, un emperador no es ni más ni menos que el dueño del mercado.

Un Emporium en la Edad Media era una agrupación de colonias comerciales, que incluían varias ciudades o condados, y el dueño y señor supremo de esas colonias comerciales era el Emperador, Kaiser, o César.

Según el diccionario actual, un imperio es una organización política de un Estado que extiende su dominio a otros pueblos y que en general tiene su poder centrado en un emperador.

Ya he dicho anteriormente que en el siglo XVIII hubo una gran brecha en la civilización. Nació el Nuevo Mundo.

Sucedió que un grupo de ricos comerciantes centroeuropeos quisieron hacerse los dueños de todos los mercados mundiales y se pusieron en pie de guerra. Estos potentados poseían alguno de los pequeños condados de Europa, que en el siglo XVIII había más de 300; pero se creyeron con el derecho de poseer la tierra entera.

Posiblemente fue en el siglo XVII cuando se fundó el Sacro Imperio Romano; el único Imperio Romano que ha existido de verdad y se hizo con la única intención de controlar todos los mercados mundiales. El único objetivo fue poder y dinero.

Cuenta la historia oficial que durante los siglos XVII y XVIII el título de César siempre recayó en la familia Habsburgo.

Pero en el siglo XVII hubo una insurrección entre los potentados amos de los condados europeos contra los Habsburgo y comenzaron una serie de luchas para conseguir el cargo máximo de Emperador, dueño y señor absoluto del mercado internacional.

Las luchas de los siglos XVII y XVIII no fueron por religión sino por poder y dinero,

¡Nos han engañado señores! ¡Con premeditación y alevosía!

No fueron luchas entre moros y cristianos, fueron luchas entre facciones de un mismo Emporium, entre hermanos y primos, que lo único que querían era dominar el mundo.

La guerra civil terminó con la batalla de Kahlenberg, con el asedio otomano a Viena en 1683, según la historia oficial.

De resultas de la guerra civil el antiguo Imperio se dividió en dos: el Imperio Otonniano, que pasaría a ser el Sacro Imperio Romano Germánico, y el Imperio Otomano, que pasarían a ser los árabes y musulmanes actuales.

Como colofón final se repartirían los dos grupos el mundo entero, que fue dividido en Occidente ocupado por El Sacro Imperio Romano y Oriente ocupado por los árabes. En occidente se obligó a confesar la religión cristiana y en oriente se obligó a confesar la religión musulmana.

Por cierto, la palabra “otto es de origen germánico y proviene de la voz “odon”, que a su vez deriva a “od, audo”que significa “riqueza” y que evoluciona a “propiedad, dueño”. O séase que otoman significa “señor de la propiedad”. Los otonianos pasaron a ser los señores de la propiedad de Occidente y los otomanos los de la propiedad de Oriente.

A partir de la repartición, las dos facciones trabajaron conjuntamente para hacer de la gente corriente sus esclavos. Todo para aumentar el beneficio de sus propiedades.

En occidente se impuso la dominación del Vaticano, con su ejército de jesuitas, junto con los insurgentes que ganaron la batalla, que se convirtieron al cristianismo, y pasaron a ser reyes de los reinos europeos.

Pero toda nueva civilización se construye sobre las ruinas de otra.

Y para construir el Nuevo Mundo tuvieron que aniquilar el Antiguo.